Las mil y una formas de contar...
Sherezade inaugura la posibilidad de la ficción infinita. Ella cuenta porque está al borde de la muerte y solo la ficción podrá salvar su vida. La posibilidad de contar, entonces, ¿podría pensarse como algo que nace a partir de un límite? ¿Algo que desborda cierto orden de finitud? Y aún más lejos ¿la ficción nos salva?
Es una tentación decir que sí, toda vez que las historias –que la ficción– se dan el gusto de modelar el mundo y el orden a su arbitrio y, a veces, la realidad se da el gusto de imitar a la ficción. Entonces, si Homero da comienzo a la novela en Occidente (y no es muy precisa esta afirmación), Sherezade nos confirma que una historia no es tal si no rompe un molde, si no es una apertura contra determinado final y hacia el orden de lo vivo.
¿Por qué contamos?
¿Qué nos impulsa a narrar?
Les dejo estas preguntas y me voy a leer la historia del joven visir Nureddin.
Abrazo
Graciela
Es una tentación decir que sí, toda vez que las historias –que la ficción– se dan el gusto de modelar el mundo y el orden a su arbitrio y, a veces, la realidad se da el gusto de imitar a la ficción. Entonces, si Homero da comienzo a la novela en Occidente (y no es muy precisa esta afirmación), Sherezade nos confirma que una historia no es tal si no rompe un molde, si no es una apertura contra determinado final y hacia el orden de lo vivo.
¿Por qué contamos?
¿Qué nos impulsa a narrar?
Les dejo estas preguntas y me voy a leer la historia del joven visir Nureddin.
Abrazo
Graciela
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