Tetas, putas y un hueco profundo que nadie puede llenar; o, notas para una teoría provisoria sobre la abundancia, la sustitución y otras formas discretas del vacío.
Dejar comentario (0)Anoche —conviene aclarar, si no por precisión por higiene mental, que “anoche” ya no funciona como marcador temporal sino como un estado extendido donde la experiencia de leer, de vagar por textos y de no elegir del todo se vuelve el equivalente contemporáneo de caminar sin rumbo— me encontré orbitando a Henry Miller, no leyéndolo…