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Los poemas de Fernando Raluy son breves, como rayos de una lírica íntima e impresionista. El yo poético se confunde con los objetos que describe y así, la naturaleza adquiere humanidad y viceversa y esto no es gratuito, sino que se corresponde con una imagen integradora y lúdica del mundo. El libro hizo un recorrido creativo desde la pluma de Ferraluy, como le dicen sus lectores, hasta la clínica realizada con Pola Gómez Codina, Magíster en Escritura Creativa. Dice Fernando en Fundación: «En las horas en que todo dios duerme/y el asfalto habla/de rocío, soledad y luces municipales/los días corroídos/buscan nombre a un pueblo/en mi garganta.» Conmueve por su brevedad, por la mención del barrio y el conurbano, el humo de las fábricas, la vida, la muerte y el ser en la naturaleza. Hay una búsqueda de verdad y de belleza en estos poemas, que resuenan desde la primera lectura, difíciles de olvidar. |
| Así escribe: "ARRINCONADO //
Me quedo observando /
al gato que mira /
al insecto arrinconado /
entre zócalos /
que le niegan el escape /
a la madrugada que me hostiga /
no le hace falta agazaparse." / | |
![]() ![]() $ 25000 / Novela |
Alguien dijo una vez que el problema del policial argentino es la policía argentina. La
frase encierra un chiste, y como todo chiste una verdad. El policial argentino nunca
podría inscribirse en la tradición clásica del asesinato en la habitación cerrada por
dentro, porque necesitaríamos otra sociedad: una en la que esos casos pudieran
desentramarse gracias a detectives distinguidos, expertos en lógica, que abordan la
intriga mientras disfrutan del té a las cinco de la tarde.
Sin embargo, parafraseando al príncipe Hamlet, algo huele muy mal en el policial
negro. En esta tradición que presiden desde el Olimpo norteamericano escritores
como Chandler, Hammet y Thompson, se inscribe con eficacia y elegancia la primera
novela de Elio Puntieri. Dónde caerse muerto nos sitúa desde el título en un mundo
donde las instituciones conspiran conjuntamente para corrompernos. Puntieri
escribió una historia atrapante y mordaz en la que resolver el enigma no restablece el
orden justo, porque la injusticia está en los cimientos de nuestra sociedad, pero
mantiene la tensión de principio a fin. En un puzzle de intereses cruzados, una Buenos
Aires sexy y sombría será escenario para el entrañable y refinado Morel, investigador
de seguros, en su cruzada por resolver un misterio y de paso -por qué no, si todos lo
hacen- obtener su propia tajada. Natalia Moret |
| Así escribe:
Volvió a la casa para terminar de limpiar, y así dejar todo listo
para la mudanza del día siguiente. Esa noche dormiría en lo de
Felipe, su mejor amigo. Cuando ya estaba por salir, fue a tomar la
mochila que había dejado en el piso y notó algo raro en la parte baja
de la pared donde habían estado las cajas de Di Nucci. Parecía una
mancha, un raspón, una pelusa. Se puso en cuclillas para observarlo
de cerca y descubrió que se trataba de una palabra escrita en tamaño
minúsculo. Eran tres letras a lápiz con un trazo torpe y tembloroso.
Parecía el escrito de un chico que apenas sabía garabatear su
nombre: “Teo”.
ELIO PUNTIERI, (1972) Nació en Caballito y creció en la Patagonia. Trabaja como creativo publicitario audiovisual. Publicó relatos en la antología Hilo, Papel y Tijera (Orsai) y en la revista Calibre 38 (España). Amante del policial, obtuvo el premio Bruma Negra 2020 (Plentzia, España) por su cuento Un cheaue de ocho ceros, donde apareció por primera vez el personaje de Camilo Morel, protagonista de su primera novela, Dónde caerse muerto. Actualmente, se encuentra trabajando en la segund | |
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