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Leer para resistir



$ 25000 / Novela
Paula Winkler, en la novela Sabias, santas, rebeldes, habla, propone, advierte de la pluralidad desde el mismo contar una historia. La propuesta de Winkler es sumergirse en las profundidades del hecho creador y así indagar, probar, ir y venir como en el oleaje mismo. El título de la novela, como los títulos de cada uno de los capítulos, funciona como una acumulación (pluralidad) de datos, de hechos, de cosas que ponen en marcha a los personajes femeninos: Inés, Diotima, la madre, Valen, Milea, Santa Brígida de Suecia, Catalina, las beguinas y sus relaciones con la historia; las historias con los otros (Dios, Rafael, Carlos, maridos, hijos); el propio cuerpo; el deseo propio; el poder; el deber. Paula Winkler, conocedora de la pluralidad, empuja hacia la polifonía y, entonces, el diálogo, el "rulo" entre historias, personajes, voces, tiempos y espacios es posible como relato y como hecho estético. Sabias, santas, rebeldes abre el juego a la realidad (a las realidades) y a la ficción desnudada. La novela cuenta historias, sí, pero sobre todo cuenta la historia de su propia historia. Valeria Badano Filóloga, doctora en Letras, escritora y ensayista
Así escribe: ¿Existirá? “DiostesalveMaríallenaeresdegracia”, mamá nos catequizaba. Las creencias populares y la fe constituyen el origen del mundo. No lo niego. Habrá un Dios salvaje, un Dios permisivo, un Dios enteramente bueno, un Dios para los hombres y otro para las mujeres, un Dios de los muertos y para los chicos —mis dudas se acrecientan en la madurez—. Mi hermana se enojaba. ¿Cómo me atrevía a desafiarlo? Un rubor intenso se le subía a sus cachetes cuando me oía; luego iniciaba su sermón. Espaciado, litúrgico; amable y conciso. Como si hubiera podido convencerme de algo que yo desconocía en profundidad. Sin que hubiera advertido este atardecer en Buenos Aires por andar imaginando y releyendo borradores, otra jornada va a cesar en menos de lo que canta un gallo. El sol cederá su espacio a la luna, a veces frígida, y otras, luminosa y completa. Se hicieron las siete y algo. Bigote salta y se ubica en el descanso de uno de los ventanales. Le gusta esperar a que aparezcan las estrellas, a que cualquier cara de estas o la luna lo sorprendan.

PAULA WINKLER, doctora en Derecho, jurista y magíster en Ciencias de la Comunicación. Narradora y ensayista, publicó Los Muros, cuentos, editorial Botella al Mar; Cuentos perversos y poemas desesperados, editorial Libris para Longseller (libro objeto), El vuelo de Clara, novela, editorial Nueva Generación, La avenida del poder, novela corta, ídem: El marido americano, novela corta, editorial Simurg, Fantasmas en la balanza de la justicia, novela corta, editorial Moglia y Viaje a Escandinavia. También Mis nietos de invierno, novela, editorial Vinciguerra y Maldades, cuentos, ídem, entre otros.






$ 25000 / Novela
Alguien dijo una vez que el problema del policial argentino es la policía argentina. La frase encierra un chiste, y como todo chiste una verdad. El policial argentino nunca podría inscribirse en la tradición clásica del asesinato en la habitación cerrada por dentro, porque necesitaríamos otra sociedad: una en la que esos casos pudieran desentramarse gracias a detectives distinguidos, expertos en lógica, que abordan la intriga mientras disfrutan del té a las cinco de la tarde. Sin embargo, parafraseando al príncipe Hamlet, algo huele muy mal en el policial negro. En esta tradición que presiden desde el Olimpo norteamericano escritores como Chandler, Hammet y Thompson, se inscribe con eficacia y elegancia la primera novela de Elio Puntieri. Dónde caerse muerto nos sitúa desde el título en un mundo donde las instituciones conspiran conjuntamente para corrompernos. Puntieri escribió una historia atrapante y mordaz en la que resolver el enigma no restablece el orden justo, porque la injusticia está en los cimientos de nuestra sociedad, pero mantiene la tensión de principio a fin. En un puzzle de intereses cruzados, una Buenos Aires sexy y sombría será escenario para el entrañable y refinado Morel, investigador de seguros, en su cruzada por resolver un misterio y de paso -por qué no, si todos lo hacen- obtener su propia tajada.

Natalia Moret
Así escribe: Volvió a la casa para terminar de limpiar, y así dejar todo listo para la mudanza del día siguiente. Esa noche dormiría en lo de Felipe, su mejor amigo. Cuando ya estaba por salir, fue a tomar la mochila que había dejado en el piso y notó algo raro en la parte baja de la pared donde habían estado las cajas de Di Nucci. Parecía una mancha, un raspón, una pelusa. Se puso en cuclillas para observarlo de cerca y descubrió que se trataba de una palabra escrita en tamaño minúsculo. Eran tres letras a lápiz con un trazo torpe y tembloroso. Parecía el escrito de un chico que apenas sabía garabatear su nombre: “Teo”.

ELIO PUNTIERI, (1972) Nació en Caballito y creció en la Patagonia. Trabaja como creativo publicitario audiovisual. Publicó relatos en la antología Hilo, Papel y Tijera (Orsai) y en la revista Calibre 38 (España). Amante del policial, obtuvo el premio Bruma Negra 2020 (Plentzia, España) por su cuento Un cheaue de ocho ceros, donde apareció por primera vez el personaje de Camilo Morel, protagonista de su primera novela, Dónde caerse muerto. Actualmente, se encuentra trabajando en la segund







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