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Leer para resistir



$ 25000 / Relatos
Las voces que arrullan, narran, cantan en español son muy variadas, pero pocas alcanzan el brillo, la agudeza y la nostalgia de la prosa de Rubis Camacho, multipremiada escritora (narradora y poeta) de Puerto Rico. Nos enorgullece publicar su libro Madreselvas, del que Germán López Díez ha dicho:

"El cuento adquiere rango de género óptimo en la escritura de Rubis Camacho. Así lo advertimos en el 2010, cuando publicó sus Cuentos Traidores y El fraile confabulado.

En esta ocasión -con la misma intensidad descriptiva- desangra en una veintena de relatos el mítico concepto de "madre", y pone ante nuestros ojos la crueldad que puede suponer la misteriosa y cuasisagrada relación con la que nos concibe. Madreselvas es la mirada valiente que enfrenta a la Medea de todos los tiempos, en un lenguaje de gran belleza, imaginación y dominio de los elementos fundamentales de la mejor cuentística hispanoamericana."
Así escribe: " Monté el caballito, colocado en dirección a la playa. El viento salado le despeinó la cola, que ahora se esparcía como una abundante bandera de rojos y anaranjados. Tragué arena y mi caballo comió caracolillos blancos. A lo lejos, se dispersó el rizo de la bruma, y el azul del cielo fue una pizarra intervenida por manchones de nubes que se desplazaban lentamente. Unas garzas retorcieron sus graznidos en el recodo de una ola. Las patas de mi caballo crecieron a cada paso, y bajo mis nalgas se alzaron unos músculos impetuosos. De pronto, yo era un hombre en coturnos, espada en cinto, y escudo que colgaba de un costado de mi bestia. A grandes zancadas salvábamos la orilla de la playa en dirección a un farallón. Procuré que las patas de mi animal no se lastimaran con ningún madero húmedo de los perdidos en las arenas. Mi cabello era tan largo como el del caballero de la serie de televisión que veía mi tío. Las mechas aleteaban sobre mis orejas en un acompasado baile con el trote. Una princesa enamorada, de vaporosos vestidos, esperaba en la prisión de una torre. Mis muslos eran fuertes y ya no tenían marcas, mi estómago enfrentaba con poder el embate de la armadura, mis enormes manos controlaban las bridas y mi rostro, descubierto por las yemas de mis dedos, era un pedazo de carne de admirables proporciones.Monté el caballito, colocado en dirección a la playa. El viento salado le despeinó la cola, que ahora se esparcía como una abundante bandera de rojos y anaranjados. Tragué arena y mi caballo comió caracolillos blancos. A lo lejos, se dispersó el rizo de la bruma, y el azul del cielo fue una pizarra intervenida por manchones de nubes que se desplazaban lentamente. Unas garzas retorcieron sus graznidos en el recodo de una ola. Las patas de mi caballo crecieron a cada paso, y bajo mis nalgas se alzaron unos músculos impetuosos. De pronto, yo era un hombre en coturnos, espada en cinto, y escudo que colgaba de un costado de mi bestia. A grandes zancadas salvábamos la orilla de la playa en dirección a un farallón. Procuré que las patas de mi animal no se lastimaran con ningún madero húmedo de los perdidos en las arenas. Mi cabello era tan largo como el del caballero de la serie de televisión que veía mi tío. Las mechas aleteaban sobre mis orejas en un acompasado baile con el trote. Una princesa enamorada, de vaporosos vestidos, esperaba en la prisión de una torre. Mis muslos eran fuertes y ya no tenían marcas, mi estómago enfrentaba con poder el embate de la armadura, mis enormes manos controlaban las bridas y mi rostro, descubierto por las yemas de mis dedos, era un pedazo de carne de admirables proporciones... " / RUBIS CAMACHO (1959) Puerto Rico. Escritora, abo-gada, profesora universitaria. Ha publicado: Cuentos Traidores (Relatos, 2010), El fraile confabulado (Relatos, 2011), Sara: la historia cierta (Novela, 2012), Safo: ritual de la tristeza (Novela, 2015), Tu rostro en la memoria (Novela, 2019), Cu-riculum Vitae (Poesía, 2021), Agapimú (Proyecto de poesía erótica, 2021), Cuando mira la medusa (Poesía, 2022), Alejo es mi nombre de amor (Poesía, 2022), Los cien cantos de Safo (Poesía, 2022), Las parábolas del fraile (Relatos, 2024). Su obra ha sido premiada por la Dirección General de la Mujer en Madrid, el Ateneo Puertorriqueño, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el Post Antillano, la Universidad Politécnica de Puerto Rico, la Revista Atramentun y el PEN de Puerto Rico Internacional, entre otros.





$ 25000 / Novela
Mujeres que sobreviven donando aquello que, en realidad, les es arrebatado. Que intentan sostenerse en un mundo machista donde el precio por vivir a veces es tan alto que conduce a la muerte. Gisela Ceconi construye en esta novela una voz propia que es vehículo de denuncia de aquellas que no tienen voz. Aunque se trate de ficción, le da forma al dolor que sucede ante nuestros ojos sin que podamos verlo. Esa realidad que somete a las mujeres a un sistema opresor que las usa y las descarta en nombre del deseo de maternidad ajeno, a cambio de una retribución que nunca resuelve el problema, sino al contrario. Vivimos una época atravesada por el cinismo y la injusticia: que una novela los denuncie y lo haga con honestidad intelectual y contundencia, convierte a Las invisibles en una obra necesaria y urgente, un testimonio de una época que pide a gritos el compromiso de sus artistas. Enzo Maqueira.
Así escribe: La cumbia sonaba descontrolada en el barrio desde hacía horas. Varios parlantes se disputaban el poder de la musicalización del pasillo. Elena lavaba una taza con restos del té de boldo que acababa de tomar para aliviar las náuseas. Al mediodía había empezado el dolor estomacal, al que se le sumaba una migraña provocada por la batalla musical de sus vecinos.

De repente tuvo que inclinar su cuerpo hacia adelante. Se tomó con ambas manos la parte baja de su vientre, flexionó levemente las rodillas y su cabeza quedó apoyada en la bacha. Una mueca dura se le dibujó en la cara; le hizo fruncir la frente, trabar la mandíbula. No quería gritar y asustar a su hermana, que dormía una siesta tardía en la otra habitación. Algo en su interior le decía que, esta vez, las cosas no se habían dado como en las anteriores.

Lo sabía. Lo temía.

Era la quinta vez que lo hacía en lo que iba del año y no había tenido nunca un dolor así. En general se hinchaba como un sapo luego de la cuarta o quinta inyección, le pesaban las piernas, se le inflamaban los pechos, que hasta secretaban líquido. Engordaba, cambiaba su humor, sentía sofocones, pero esto no. Esta sensación de un cuchillo clavado en sus ovarios no la había sentido nunca. A duras penas llegó a sentarse en la silla...


G. L. CECONI nació y creció en Recreo y vive en Rosario, Santa fe. Es escritora y médica. Ha recibido premios y distinciones con cuentos y relatos breves en concursos nacionales e internacionales, y ha sido antologada en dos colecciones de cuentos: C.I.C.R.E.A 2023 y Concurso nacional de cuento San miguel de Tucumán 2022. Publicó su primera novela Un muerto en las macetas del balcón en 2020. Las invisibles es su segunda novela.







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