![]() ![]() $ 25000 / Poesía |
Los poemas de Fernando Raluy son breves, como rayos de una lírica íntima e impresionista. El yo poético se confunde con los objetos que describe y así, la naturaleza adquiere humanidad y viceversa y esto no es gratuito, sino que se corresponde con una imagen integradora y lúdica del mundo. El libro hizo un recorrido creativo desde la pluma de Ferraluy, como le dicen sus lectores, hasta la clínica realizada con Pola Gómez Codina, Magíster en Escritura Creativa. Dice Fernando en Fundación: «En las horas en que todo dios duerme/y el asfalto habla/de rocío, soledad y luces municipales/los días corroídos/buscan nombre a un pueblo/en mi garganta.» Conmueve por su brevedad, por la mención del barrio y el conurbano, el humo de las fábricas, la vida, la muerte y el ser en la naturaleza. Hay una búsqueda de verdad y de belleza en estos poemas, que resuenan desde la primera lectura, difíciles de olvidar. |
| Así escribe: "ARRINCONADO //
Me quedo observando /
al gato que mira /
al insecto arrinconado /
entre zócalos /
que le niegan el escape /
a la madrugada que me hostiga /
no le hace falta agazaparse." / | |
![]() ![]() $ 25000 / Cuentos |
A diez años de la muerte de Ernesto Schoo, nada más oportuno que la reedición de este, su único libro de cuentos hace largo tiempo agotado. Porque en él se demuestra la maestría del autor para manejar el género, ofreciéndonos cuentos y relatos de las más variadas características.
Así tenemos cuentos que nos remiten a la historia argentina -la de las Guerras de la Independencia y la de los años setenta, vinculada con el exilio europeo al que tuvieron que partir muchos hombres y mujeres a raíz de la dictadura-. Otros de corte fantástico, donde el autor se inscribe en la lista de los grandes cuentistas argentinos que desarrollan ese mismo género. Por fin, cuentos y relatos realistas, muchos de ellos con finales memorables, que dan un salto en la verosimilitud frente al cual sentimos sorpresa y admiración.
Es decir que la lectura de este libro confirma que Ernesto Schoo fue ante todo un escritor que descolló en el cuento y que su reedición nos permite volver a disfrutar de su escritura de singular refinamiento. CRISTINA PIÑA |
| Así escribe: "Cuando yo era chico, el rostro de aquel hombre apare-
cía siempre en las tapas de los cuadernos y en las láminas
escolares. En el vestíbulo del colegio estaba su busto; de
mármol, con larga nariz y abundantes patillas, y en los días
de fiesta patria su retrato, rodeado de banderas, miraba
severamente el patio donde nos reuníamos. Más de una vez
tuve que dibujarlo en mi carpeta; tomaba forma entonces
mi obsesión, porque me daba cuenta de que aquel rostro no
era nunca igual a sí mismo. Yo repetía obstinadamente sobre
papel canson los rasgos que imaginaba familiares, pero a mi
inexperiencia de dibujante se le unía la agotadora sensación
de que esa cara huía siempre de mí, de que era inapresable.
Trataba entonces de calcarla pero, por más cuidado que
ponía en ello, el prócer resultante difería..." / ERNESTO SCHOOnació el 12 de octubre de 1925. Recibió muchos reconocimientos. Entre otros el Premio Cóndor de Plata a la trayectoria, el Premio Konex 1987 en la categoría Comunicación y Periodismo, el Konex de Platino 2004 en la categoría Memorias y Testimonios y fue ganador de la beca Guggenheim. En el exterior recibió dos prestigiosos galardones: la Orden de Caballero de las Artes y las Letras del gobierno francés, y la Orden al Mérito de la República italiana. Fue director general del Teatro Gral San Martín y miembro del directorio del Fondo Nacional de las Artes. Entre sus textos se encuentran: “Función de gala”, (1976), El baile de los guerreros, (1978), “El placer desbocado”, (1988), “Ciudad sin noche”, (1989), Pasiones recobradas, (1997), “Cuadernos de la sombra”, (2001) y “Mi Buenos Aires querido”, (2011). | |
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