![]() ![]() $ 25000 / Cuento |
El concepto de infancia es relativamente nuevo. Hasta hace un siglo, más o menos, no se consideraba a la infancia como algo separado de la adultez. Los chicos trabajaban y tenían responsabilidades. En cincuenta años, el lugar que ocupan los niños se ha transformado: basta ver el salto de la crianza a la que nos sometieron nuestros padres en comparación con la que nosotros le damos a los niños. Pero bien o mal criados, los niños son siempre un misterio, algo que pertenece a otro mundo y se manifiesta en este: pequeños portales, destellos de una dimensión sin palabras, rastros de magia, como los duendes y las hadas con los que tanto les gusta disfrazarse, fuera de la cultura y de la triste realidad con la que hemos sido formateados. De esa condición animal, precultural y completamente irritante provienen estos cuentos. En ellos se narra esa guerra íntima y secreta entre las generaciones que viene teniendo lugar desde el principio del mundo y seguirá rodando hasta el fin. El enemigo puede ser la escuela, los padres, la educación, pero siempre está ahí, dispuesto a apagar la llama de la vela para hacer entrar a esos niños al horrible mundo adulto. Luciano Lamberti |
| Así escribe: El llanto y los gritos calentaron los tímpanos del hombre de
anteojos. Invirtió toda su pericia en liberar al pájaro con vida:
levantó la piel del hocico que colgaba sobre la mordida, enterró los
dedos entre los dientes y abrió la boca del perro. Contra la garganta,
uno de los ojos temblorosos del pichón lo miraba. Cuando estaba por
sacar el bulto por las alas, la mordida volvió a cerrarse. Los dientes
del cachorro atravesaron la carne, el hombre de anteojos tiró hacia
atrás y se quedó solo con una mitad del cuerpo del pájaro. El perro
tragó la otra.
El hombre de anteojos dejó el amasijo de carne mordisqueada
a un costado, los dedos de las patas apuntando al cielo. El nene
se agachó ante el fragmento de pájaro muerto y le habló. El perro
vomitó otra vez.
JUAN REVOL (Córdoba, 1993) es Licenciado en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó la novela Cuásar (Borde Perdido, 2014) y los libros de poemas Shinigami (A.t.e.o., 2013) y La tarde de los profetas (Nudista, 2018). | |
![]() ![]() $ 30000 / Novela |
El título pone en escena un espacio inquietante. En la selva misionera habitan seres temibles. Creencias antiguas de los dueños de la tierra colorada resuenan en relatos orales que no se olvidan. Como contraste de esa naturaleza febril aparece el ámbito hospitalario aséptico y luminoso en la ciudad de cemento. "La Neuróloga Mariana de Cio, a cargo del paciente de la cama 114, se encuentra con una mirada lúcida, sumergida en un organismo descalabrado. Un cuerpo que no respondía a ninguno de los comandos con los que el cerebro se intentaba comunicar... En aquella época de su vida, Mariana había decidido apoyarse sobre todo en el pensamiento científico y se concentraba en aquello que podía explicar o analizar con su intelecto, decidida a ignorar los sueños, imágenes o intuiciones que también la asaltaban con frecuencia." Mientras trata de resolver el complejo diagnóstico descubre, entre las magras pertenencias del paciente, su identidad e intuye que es un perseguido. También hay un mapa ajado. Todo está teñido de tierra colorada. Se abre así un enigma en el que Mirtha Amores vuelve al género de suspenso. En su segunda novela rinde homenaje al vínculo que la une a su lugar de origen y a la Neurología, su otra profesión. Con una escritura generosa y apasionada, logra un relato en el que se encuentran en una lograda urdimbre los tiempos de la dictadura con el oro oculto de los jesuitas, el amor y la traición, presagios y memorias. La autora construye un thriller en el que Mariana, el lúcido personaje femenino de Tierra colorada, asume el poder del Deseo y, revelando su coraje, se enfrenta a lo que temió toda su vida. Gigliola Zecchin (Canela) |
| Así escribe: Volvió al box entre sorprendido y molesto. Decidió ocuparse
primero del paciente. Procedió con su método, como siempre. Acabó
de revisarlo; indicó un plan de sueros, análisis, radiografías de
urgencia. Se sentó en la silla de ruedas para relajarse y se preguntó
qué desastre habría hecho Sandra con sus recomendaciones para el
mate, porque quería volver al cuarto de médicos a saborear un amargo
bien cebado, coronado esta vez por un amplio copete de espuma. Ni el policía —que reapareció al rato— ni los de vigilancia supieron dar cuenta del hombre de la campera verde. Pareció como si nadie hubiera registrado su salida, tanto que ni siquiera el enfermero se acordaba muy bien de haberlo visto. El suboficial rezongó por no haberle tomado antes lo datos y se fue, pero tampoco se acordó de reclamar el bolsito que les había entregado. El enfermo, por lo demás, fue internado como N. N. en el Hospital Juan A. Fernández de la Ciudad de Buenos Aires. Lo enviaron a Clínica Médica, con la sugerencia de terminar de compensarlo, hacerle otros estudios imprescindibles y realizar al día siguiente una interconsulta —entre otras más— con Neurología. MIRTHA AMORES neurocientífica y escritora. En esta novela recupera sus dos grandes pasiones: la relación entre el cerebro y la conciencia -grandes enigmas- y la afición por el suspenso y la intriga. Durante muchos años ejerció como jefa del Servicio de Neurología del Hospital J. A. Fernández. En el presente continúa en ejercicio como neuróloga y neurofisióloga. Es instructora de meditación y escritora por "elección y necesidad". Su primera novela publicada, Crimen en el Palacio Barolo, fue un éxito. | |
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