![]() ![]() $ 20000 / Biografía |
Niní, mujer, tímida, guerrera en la vida, en el amor y el trabajo. Sencilla, buena amiga, buena madre y profunda en sus convicciones. Fue, ante todo, la encantadora dama que brilló como señora y como intérprete; de ocurrencia espontánea, generosa, caritativa y amiga presente. ¿Cómo se podrá describir su personalidad? ¿Como un enorme corazón lleno de madrigales y melodías? ¿Como una prodigiosa, estupenda y privilegiada dueña de su casa engrandecida con el don ancestral más importante que es el verbo? Se podrían escribir páginas y páginas, sin embargo faltarían palabras para expresar el don del decir. Magnífica y maravillosa. Recorrió los caminos de la vida iluminada por la luz del saber natural, del lenguaje escrito y la expresión oral que inspiró a varias generaciones de investigadores. Niní nos legó la difícil tarea de comprender lo incomprensible: el cómo de sus personajes. |
| Así escribe: Hablar de Niní Marshall es hablar de
humor, de coraje, de perfección, de
modestia, de humildad y de honorabi-
lidad. El humor fue el puente que usó
para comunicarse con una sociedad a
la que retrató con agudeza e ironía, sin
maldad ni agresión, sin falso pudor y
sin grosería.
El coraje lo demostró peleando un lugar
en un mundo machista donde a la mujer
se le permitía ser madre, ama de casa,
sirvienta, prostituta, bonita e ignoran-
te, pero donde había muy poco lugar y
reconocimiento para la capacidad inte-
lectual, reservada a algunas escritoras
y poetisas, y muchísimo menos para la
creación de la caricatura humorística y
paródica, terreno reservado al hombre
y donde Niní brilló como una de las
más interesantes creadoras del género
en habla hispana.
Elsie Yankelevich nació en Buenos Aires. Es nieta de Jaime Yankelevich, pionero de l a radiodifusión y televisión argentina. Realizó sus estudios de profesora en Letras y licenciada en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de l a Universidad de Buenos Aires. Master e n Literatura Norteamericana e Inglesa en l a Universidad de Bridgeport, Connecticut, Estados Unidos. Doctora e n Letras, Lengua, Literatura y Civilización Española en l a Universidad de Ginebra, Suiza, 2007, con tesis "El radioteatro argentino como género de vanguardia desde 1929 a 1946", con Mención de Honor y publicación de l a obra. Desarrolló s u carrera profesional en el área de la docencia y la investigación, así como también en l a traducción de textos de filosofía y literatura del inglés/español y francés/español que realiza paralelamente con l a publicación de sus libros. Recientemente viajó a España para realizar tareas de investigación e n el área de las comunicaciones. Publicaciones . L a visión histórica de Ezequiel Martínez Estrada, El cine mexicano en la Argentina, De Enrique Telémaco Susini a Jaime Yankelevich, 1920 - 1946. Guido Gorgati - Amanece con el espectáculo, 2008. Premios: Premio Malvinas Argentinas, 2002; Galardón Susini, 2006, otorgado p o r Argentores; Consejo Profesional de Radio, Premio Raíces, 2007 y Premio Raíces, 2009 | |
![]() ![]() $ 25000 / Relatos |
Las voces que arrullan, narran, cantan en español son muy variadas, pero pocas alcanzan el brillo, la agudeza y la nostalgia de la prosa de Rubis Camacho, multipremiada escritora (narradora y poeta) de Puerto Rico. Nos enorgullece publicar su libro Madreselvas, del que Germán López Díez ha dicho: "El cuento adquiere rango de género óptimo en la escritura de Rubis Camacho. Así lo advertimos en el 2010, cuando publicó sus Cuentos Traidores y El fraile confabulado. En esta ocasión -con la misma intensidad descriptiva- desangra en una veintena de relatos el mítico concepto de "madre", y pone ante nuestros ojos la crueldad que puede suponer la misteriosa y cuasisagrada relación con la que nos concibe. Madreselvas es la mirada valiente que enfrenta a la Medea de todos los tiempos, en un lenguaje de gran belleza, imaginación y dominio de los elementos fundamentales de la mejor cuentística hispanoamericana." |
| Así escribe: " Monté el caballito, colocado en dirección a la playa. El viento salado le despeinó la cola, que ahora se esparcía como una abundante bandera de rojos y anaranjados. Tragué arena y mi caballo comió caracolillos blancos. A lo lejos, se dispersó el rizo de la bruma, y el azul del cielo fue una pizarra intervenida por manchones de nubes que se desplazaban lentamente. Unas garzas retorcieron sus graznidos en el recodo de una ola. Las patas de mi caballo crecieron a cada paso, y bajo mis nalgas se alzaron unos músculos impetuosos. De pronto, yo era un hombre en coturnos, espada en cinto, y escudo que colgaba de un costado de mi bestia. A grandes zancadas salvábamos la orilla de la playa en dirección a un farallón. Procuré que las patas de mi animal no se lastimaran con ningún madero húmedo de los perdidos en las arenas. Mi cabello era tan largo como el del caballero de la serie de televisión que veía mi tío. Las mechas aleteaban sobre mis orejas en un acompasado baile con el trote. Una princesa enamorada, de vaporosos vestidos, esperaba en la prisión de una torre. Mis muslos eran fuertes y ya no tenían marcas, mi estómago enfrentaba con poder el embate de la armadura, mis enormes manos controlaban las bridas y mi rostro, descubierto por las yemas de mis dedos, era un pedazo de carne de admirables proporciones.Monté el caballito, colocado en dirección a la playa. El viento salado le despeinó la cola, que ahora se esparcía como una abundante bandera de rojos y anaranjados. Tragué arena y mi caballo comió caracolillos blancos. A lo lejos, se dispersó el rizo de la bruma, y el azul del cielo fue una pizarra intervenida por manchones de nubes que se desplazaban lentamente. Unas garzas retorcieron sus graznidos en el recodo de una ola. Las patas de mi caballo crecieron a cada paso, y bajo mis nalgas se alzaron unos músculos impetuosos. De pronto, yo era un hombre en coturnos, espada en cinto, y escudo que colgaba de un costado de mi bestia. A grandes zancadas salvábamos la orilla de la playa en dirección a un farallón. Procuré que las patas de mi animal no se lastimaran con ningún madero húmedo de los perdidos en las arenas. Mi cabello era tan largo como el del caballero de la serie de televisión que veía mi tío. Las mechas aleteaban sobre mis orejas en un acompasado baile con el trote. Una princesa enamorada, de vaporosos vestidos, esperaba en la prisión de una torre. Mis muslos eran fuertes y ya no tenían marcas, mi estómago enfrentaba con poder el embate de la armadura, mis enormes manos controlaban las bridas y mi rostro, descubierto por las yemas de mis dedos, era un pedazo de carne de admirables proporciones... " / RUBIS CAMACHO (1959) Puerto Rico. Escritora, abo-gada, profesora universitaria. Ha publicado: Cuentos Traidores (Relatos, 2010), El fraile confabulado (Relatos, 2011), Sara: la historia cierta (Novela, 2012), Safo: ritual de la tristeza (Novela, 2015), Tu rostro en la memoria (Novela, 2019), Cu-riculum Vitae (Poesía, 2021), Agapimú (Proyecto de poesía erótica, 2021), Cuando mira la medusa (Poesía, 2022), Alejo es mi nombre de amor (Poesía, 2022), Los cien cantos de Safo (Poesía, 2022), Las parábolas del fraile (Relatos, 2024).
Su obra ha sido premiada por la Dirección General de la Mujer en Madrid, el Ateneo Puertorriqueño, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el Post Antillano, la Universidad Politécnica de Puerto Rico, la Revista Atramentun y el PEN de Puerto Rico Internacional, entre otros.
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