"Escribir es atravesar la frontera que separa lo visible de lo invisible", escribió Maurice Blanchot en El espacio literario (1955). En esa zona incierta - entre el hecho y su sombra, entre lo ocurrido y lo que solo puede imaginarse — se sitúan los relatos de La huella de sangre. Cada texto nace de una ausencia: lo que no fue dicho, lo que los relatos oficiales olvidaron. Allí, la escritura se convierte en una forma de restitución, un modo de dar cuerpo a lo que no tuvo palabra.
El cuento que da título al volumen se aproxima al filicidio de Francisca Rojas -el primer caso policial resuelto por Juan Vucetich a través de las huellas digitales-, no para repetir el expediente, sino para hacer resonar su dimensión humana.
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La huella de sangre de Francisca Rojas
Cecilia Secreto
Cuento
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