La sencillez de matar
Si la duda es la esencia de lo fantástico, y el frío testimonio de la existencia es realismo crudo y duro, los "mundos reales" de este libro dan cuenta de una verdad: la voz de un autor que escribe desde una incomodidad metafisica ante el mundo, metido hasta el cuello en ese mundo. Con lenguaje certero y un ritmo implacable, donde cerebral y visceral son caras de la misma moneda, cada historia empuja los límites de su propia geometría haciendo que -al decir de Borges- la realidad ceda. Lo inesperado opera aquí, no como aderezo literario, sino como anomalía esencial, rebeldía innata, extrañamiento que surge de la angustia.
Forjados en la estirpe de Raskolnikov, hijos del rabioso Arit, ese Dostoievski rioplatense, sus hombres grises —violentos de a pie, ingenieros del crimen o románticos de la crueldad— son capaces de soñar la luz, sin salir nunca de las sombras. Un cuarentón acomodado contrata un sicario por divertimento, un ex policía se deja fascinar por la teoría del eterno retorno a fin de impedir el asesinato de su esposa, jóvenes en ruinas alumbrados por la culpa y la nostalgia deambulan en la claustrofobia de la ciudad o a la intemperie de cuatro paredes en busca, quizá, del amor o la redención.
Profundamente actuales, urbanos, nuestros, los cuentos de Ramiro Juri se asumen con la crudeza de fotografías en blanco y negro. Aguafuertes de la soledad de este tiempo. Riguroso claroscuro en el que se delata, al rojo vivo, una mancha de sangre.
Fernanda García Curten
Forjados en la estirpe de Raskolnikov, hijos del rabioso Arit, ese Dostoievski rioplatense, sus hombres grises —violentos de a pie, ingenieros del crimen o románticos de la crueldad— son capaces de soñar la luz, sin salir nunca de las sombras. Un cuarentón acomodado contrata un sicario por divertimento, un ex policía se deja fascinar por la teoría del eterno retorno a fin de impedir el asesinato de su esposa, jóvenes en ruinas alumbrados por la culpa y la nostalgia deambulan en la claustrofobia de la ciudad o a la intemperie de cuatro paredes en busca, quizá, del amor o la redención.
Profundamente actuales, urbanos, nuestros, los cuentos de Ramiro Juri se asumen con la crudeza de fotografías en blanco y negro. Aguafuertes de la soledad de este tiempo. Riguroso claroscuro en el que se delata, al rojo vivo, una mancha de sangre.
Fernanda García Curten
Así escribe:
Sacó del morral un sobre papel madera con el sello de la
funeraria. Me dijo que ahí estaban el certificado de defunción de mi
tía y sus otros documentos. Yo asentí con desgano; hacía mucho calor
en la calle y no entendía por qué la funeraria había hecho venir al
empleado hasta acá. Hubiera sido más práctico vernos directo en el
banco. El empleado dijo que se llamaba Walter y volvió a guardar el
sobre en el morral. Me explicó, como si fuera una ciencia, el trámite
que íbamos a hacer ahora en Seguridad Social. Miré el celular:
teníamos turno a las nueve. Por suerte, faltaban solo quince minutos.
Le dije que entráramos de una vez, que el sol estaba terrible. Me
perturbaba verle la cara bañada en transpiración y que no se pasara
la mano para secarse. Encima, pestañeaba como un imbécil (supongo
que era un tic). “Va a ser un día largo”, pensé. Y, como no se movía
para entrar, me adelanté y le dije que me siguiera. Nos anunciamos en
la Recepción y nos sentamos a esperar. “De acá vamos al banco —dijo
Walter—; cuando el banco te pague, me das la plata del entierro y yo
te doy el sobre. Así se maneja la funeraria”.
Hundí la cara entre las manos: era muy temprano y yo odiaba tanto palabrerío. Además, Walter parecía ser de esas personas extremadamente solas que no toleran el silencio, y lo que yo no toleraba era su pestañeo continuo, pesado, y esa gota gruesa de transpiración que le bordeaba el labio sin terminar de caer. De pronto, me encontré oyendo de nuevo su voz ronca y quejumbrosa. En tono de confianza, con su ritmo torpe, me contaba que llevaba cinco meses trabajando para la funeraria, que le pagaban mal, que ni siquiera lo tenían en blanco.
RAMIRO JURI nació en 1986. Vive en Buenos Aires. Se recibió de politólogo en la Universidad de Buenos Aires y se formó como guionista de series y películas en el Laboratorio de Guión. Ha publicado artículos de interés general en el diario Clarín y su cuento Bernardo forma parte de la antología Yo te cuento Buenos Aires IX, edición 2023. La sencillez de matar es su primer libro.
Hundí la cara entre las manos: era muy temprano y yo odiaba tanto palabrerío. Además, Walter parecía ser de esas personas extremadamente solas que no toleran el silencio, y lo que yo no toleraba era su pestañeo continuo, pesado, y esa gota gruesa de transpiración que le bordeaba el labio sin terminar de caer. De pronto, me encontré oyendo de nuevo su voz ronca y quejumbrosa. En tono de confianza, con su ritmo torpe, me contaba que llevaba cinco meses trabajando para la funeraria, que le pagaban mal, que ni siquiera lo tenían en blanco.
RAMIRO JURI nació en 1986. Vive en Buenos Aires. Se recibió de politólogo en la Universidad de Buenos Aires y se formó como guionista de series y películas en el Laboratorio de Guión. Ha publicado artículos de interés general en el diario Clarín y su cuento Bernardo forma parte de la antología Yo te cuento Buenos Aires IX, edición 2023. La sencillez de matar es su primer libro.
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