Oasis, el pecado de la ruta
En Oasis, el pecado de la ruta, Agustin Ruiu reune cuentos donde la Argentina cotidiana se sale de eje y muestra, de golpe, su costado mas salvaje. Una pareja de paqueros cruza una avenida como si ya estuviera muerta. Una joven de pueblo descubre que la fiesta que debia coronarla tambien puede devorarla. Un camionero toma la ruta hacia el sur y encuentra, en un parador, un deseo capaz de partirle la vida en dos. Policias, ladrones, plomeros, adolescentes, vecinos y criaturas del margen atraviesan estas paginas con la intensidad de quienes estan siempre a punto de perderlo todo. Los relatos avanzan entre el humor negro, la violencia, la ternura y el desborde. Ruiu mira de frente aquello que suele esconderse: la hipocresia de barrio, el machismo, la brutalidad policial, la vergenza, las pequeas cobardias que terminan haciendo dao. Pero no escribe desde la denuncia plana: escribe desde la tension narrativa. Cada cuento abre una escena reconocible y la empuja hacia un limite donde lo grotesco, lo tragico y lo inesperadamente humano conviven sin pedir permiso. La escritura de Ruiu es directa, visual y feroz. Tiene oido para el habla popular, ritmo y una notable capacidad para construir escenas que golpean, incomodan y permanecen. Su prosa no suaviza: arrastra al lector hacia zonas incomodas, pero lo hace con pulso, humor y una energia narrativa que vuelve imposible mirar hacia otro lado. Oasis, el pecado de la ruta es un libro aspero, potente y vivo.
Así escribe:
Casi los paso por arriba con el auto. Cruzaron la avenida con la
impunidad propia de dos espectros inmunes al acero de los autos.
Pegué un volantazo hacia la izquierda y por poco me ensarta un auto
que venía detrás, indiferente al caos que generaban estos dos, absor-
tos en su inocencia, o tal vez en su malicia. Me comí el descargo de la
bocina. Sonó con tal agresividad que pude imaginar la presión con la
que el conductor hundió sus dedos en el volante. El tipo bajó el vidrio
y me gritó: «¡Estás loco, hijo de puta!». Luego hizo rugir su motor y
aceleró. Apenas me inmuté, al pedo dar explicaciones. El auto siguió
su camino y dejó un nubarrón de humo negro. Yo seguía inmerso con
la mirada fija en estos dos. Él llegó a la vereda de enfrente. Ella se
detuvo unos metros antes para rascarse una costra que le colgaba de
la nuca. En ningún momento voltearon ni parecieron enterarse del
quilombo que generaron al cruzar Libertador por mitad de cuadra a
las cinco y media de la tarde.
AGUSTÍN RUIU (Buenos Aires, 1997) es un artista formado como músico profesional en la EMC (Escuela de Música Contemporánea). Criado en San Fernando, su entorno marcó una exploración permanente de identidades y fronteras. Publicó el poemario El final de las angustias (Halley Ediciones, 2022). Desde 2023 reside en Barcelona, donde integra el circuito "underground" de poesía y trabaja en proyectos que entrecruzan literatura, música y migración.
AGUSTÍN RUIU (Buenos Aires, 1997) es un artista formado como músico profesional en la EMC (Escuela de Música Contemporánea). Criado en San Fernando, su entorno marcó una exploración permanente de identidades y fronteras. Publicó el poemario El final de las angustias (Halley Ediciones, 2022). Desde 2023 reside en Barcelona, donde integra el circuito "underground" de poesía y trabaja en proyectos que entrecruzan literatura, música y migración.