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Los desespejados
Los ojos rojos son la señal.
Desde que aparecieron los desespejados - personas que han perdido la capacidad de sentir empatía, dominadas por una violencia imprevisible-, sobrevivir dejó de ser una certeza y se convirtió en una forma de vida. Elías lo sabe desde niño: carga con una pérdida que lo obligó a crecer demasiado pronto.
A los diecisiete años, en una Argentina rota y casi irreconocible, intenta convencerse de que para seguir vivo necesita ser duro. Pero cuando abandona el aislamiento y encuentra amigos, descubre que el peligro no está solo en quienes tienen los ojos rojos. También acecha en el miedo, el fanatismo y la tentación de dejar de sentir.
Con una prosa visual, intensa y de pulso cinematográfico, Andrés Boden construye una distopía feroz y profundamente humana sobre una generación obligada a crecer entre ruinas.
Porque en un mundo sin empatía, conservarla puede ser el acto más peligroso de todos.
Desde que aparecieron los desespejados - personas que han perdido la capacidad de sentir empatía, dominadas por una violencia imprevisible-, sobrevivir dejó de ser una certeza y se convirtió en una forma de vida. Elías lo sabe desde niño: carga con una pérdida que lo obligó a crecer demasiado pronto.
A los diecisiete años, en una Argentina rota y casi irreconocible, intenta convencerse de que para seguir vivo necesita ser duro. Pero cuando abandona el aislamiento y encuentra amigos, descubre que el peligro no está solo en quienes tienen los ojos rojos. También acecha en el miedo, el fanatismo y la tentación de dejar de sentir.
Con una prosa visual, intensa y de pulso cinematográfico, Andrés Boden construye una distopía feroz y profundamente humana sobre una generación obligada a crecer entre ruinas.
Porque en un mundo sin empatía, conservarla puede ser el acto más peligroso de todos.
Así escribe:
El capitán Rodik conduce al grupo comando hacia destino
incierto. Lo secundan el todoterreno Clay y su segunda en armas: la
valiente Jix. No saben qué peligros les depara la jungla, pero no temen
a ninguna amenaza. Las misiones complicadas son su especialidad;
el terror a lo desconocido, su lugar en el mundo. Ya derrotaron a los
Multronitas y a los Scabadanger, y están preparados para enfrentar a
cualquier enemigo que se presente. ¿Quién podría detenerlos?
—¡Elías!
El grito de su papá le llega desde la cabaña, pero decide no
contestar. No tiene intención de cortar con el juego. Acomoda el
sombrero de guerra del capitán Rodik, y limpia la tierra pegada a su
traje camuflado para la guerra. Sobre el pasto, descansan el muñeco
mitad hombre, mitad pantera, que decidió llamar Clay, y la muñeca
ninja japonesa con su kimono y con su espada de combate, que llama
Jix. Alza al capitán Rodik para hacerlo trepar por el alambrado. En
su imaginación, es un entramado electrificado, pero el capitán cuenta
con guantes antielectricidad para protegerse.
—¡Elías!
El grito se escucha otra vez, pero más cercano. Deja los muñecos
sobre el pasto y ve a su padre avanzar con pasos largos. Los brazos
se bambolean a los costados de su cuerpo como péndulos. Viendo la
expresión rígida y la mirada desencajada, sabe que no puede esperar
nada bueno. Se abraza a las tres figuras de acción como si fueran a
tomar vida y protegerlo, pero esa es una misión fuera del alcance del capitán Rodik.
Andrés Boden es un escritor argentino nacido en 1980. Se recibió de diseñador gráfico en la UBA, aunque siente que su verdadera vocación está ligada a la literatura. Publicó el libro de cuentos "Se movía sobre las aquas", editado por Editorial Metrópolis. A lo largo de los años, ha desarrollado su estilo en distintos talleres literarios, entre ellos los de Karina Macció, Juan Diego Incardona y Francisco Cascallares.
Andrés Boden es un escritor argentino nacido en 1980. Se recibió de diseñador gráfico en la UBA, aunque siente que su verdadera vocación está ligada a la literatura. Publicó el libro de cuentos "Se movía sobre las aquas", editado por Editorial Metrópolis. A lo largo de los años, ha desarrollado su estilo en distintos talleres literarios, entre ellos los de Karina Macció, Juan Diego Incardona y Francisco Cascallares.